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La Leyenda de Barón Rojo

La Leyenda de Barón Rojo

La Música está llena de historias legendarias. En todos los tiempos, en todo lugar y en todos los tipos de Música; y el Rock no es la excepción. Así ha sido también en el Gran Ritmo. Dentro de él, ha habido tragedias, dramas, epopeyas, y ciertamente algunas comedias. Hoy me dieron ganas de escribir sobre una legendaria historia, la leyenda del mítico barón: Barón Rojo.

La banda más grande de el Metal cantado en la lengua de Cervantes, se conjuntó en una bisagra de los tiempos.

En la España que aún no sabía bien a bien como encarar la vida ya sin el guante de hierro del dictador Francisco Franco, dos movimientos se desataron. Uno fue “La Movida” madrileña; ciertamente influenciada por el rock y el punk, pero que se decantó por la blandengue azucaridad del pop y decidió fundamentar sus sonidos en los sintes. El otro movimiento fue el de Los Jevis; palurdos que vestían vaqueros de mezclilla, chupas de cuero y que eran fieles a los sonidos de la guitarras. Ese fue el caldo de cultivo de unos Coz, donde hicieron sus pininos los hermanos Carlos y Armando de Castro, quienes prefirieron el sonido rasposo de las guitarras a los poposos y ciertamente ñoños sonidos La Movida. Precisamente en la búsqueda de su identidad más dura, más fiel al hard rock clásico, y aprovechando que a Coz le metió el pie su propia discográfica, pasan de ello. El destino les puso enfrente a el uruguayo baterista Hermes Calabria, y a Jose Luis Campuzano (a.k.a. Sherpa), quien trajo de la mano a Carolina Cortes, su mujer y co-compositora de los temas que el aportó a la banda.

Pongamonos en situación.

1980. La Unión Europea no existe. El mundo esta dividido en dos corrientes: comunistas y capitalistas; enemigos acérrimos unos de los otros. Los vencedores de la “Gran Guerra” son los que reparten el pastel, en lo político y lo económico. Y en la música también. Los grandes actos, los trascendentales, los dignos de se ser tomados en cuenta, son los ingleses o los americanos. Ya había algunas corrientes reclamando ser escuchadas en Alemania, Irlanda, Francia, Suiza y Suecia. Pero en ese entonces nadie los pela. España comienza a hacer mucho ruido con ese movimiento llamado “la Movida”, pero…es realmente un movimiento musical?, o es una expresión de la diversidad genérica?….sepa.

El caso es que, en 1980, una incipiente discográfica llamada “Chapa Discos”, comandada por un ilustre personaje a quien apodan “Mariskal Rockmero”, lanza la opera prima de Baron Rojo: “Larga Vida al Rock and Roll”. Un álbum guitarroso y duro; duro de verdad. Con canciones cuyas letras , en español!!!,le plantaban frente a los poderes fácticos, y le aventaban una declaración de principios en la cara. Esa declaración de principios se llama “Con Botas Sucias”; es la canción con que comienza el disco, y aunque no aparece en los créditos, los Hermanos De Castro se la  dedicaron a su antigua disquera, aquella que se encargó de partirle su madre a COZ,  el proyecto musical que tenían entonces. Y así, mágicamente y desde el principio, Barón Rojo emergió no sólo como la banda que encabezó el movimiento Heavy cantado en español, también como una banda contestataria, insolente, respondona, que nunca se cortó ni un pelo para plantársele en la cara a EL PODER, ese demonio tan amigo del dinero y tan enemigo de la gente.

“Larga Vida al Rock and Roll” es un disco duro y sabroso. Y como los discos buenos de verdad, no tiene canciones de relleno. Pero, aunque es una delicia escucharlo, se queda corto comparado al que le siguió. Desde que comenzaron a grabarlo, “Volumen Brutal” se veía venir como un trancazo total. Y así fue.

Producido por Chapa y Los Barones, grabado en los estudios Kingsway (propiedad de Ian Gillan) en Londres, con Bob Broglia como ingeniero, “Volumen Brutal” es un hito en la historia del metal. Es un referente y un milestone. Todos los grupos de metal, Iberos y latinos, surgidos a partir de la 2ª mitad de los años 80 del siglo pasado, le deben algo a este discazo. Algunos más, algunos menos. En este disco, los Barones le demostraron al mundo que se podía hacer música heavy, cantada en español, con letras coherentes e inteligentes, incluso con más sentido y empatía social que la música que hacían ingleses y gabachos. ¿No me creen? Les pongo dos ejemplos nada más. “Son Como Hormigas” y “Resistiré” No me voy a poner a analizar las letras. Háganlo ustedes y dense cuenta de la actualidad que tienen este par de temas, creados hace cerca de 40 años. Dato aparte: Mel Collins, saxofonista de pedigrí bien carbón, tocó en “Son Como Hormigas”

Para ese entonces, El Barón Rojo ya volaba bien alto. Tocaron en el festival de Reading. El famoso “Monsters of Rock” en 1982. Michael Shencker y Bruce Dickinson palomearon con ellos en el fest y en algunos pubs ingleses. Sudamerica los reclamaba con fervor, y España los reconocía como su hijo callejero más amado. Graban un “Metalmorfosis” en 1983 que no hace sino confirmar que eran LA BANDA que el metal cantado en la lengua de Cervantes necesitaba. Parecía que nada podía ir mejor.

Parecía

El 10 y 11 de Febrero de 1984 se grabó “Barón al Rojo Vivo”. El griego loco , Chris Tsangarides, fue el productor e ingeniero de ese álbum que le presentaba al mundo a una banda excelente, como no había habido ninguna otra en todo el mundo hispanoparlante. Fue el “KISS ALIVE!” del hard rock en español. Majestuoso. Cañero Las ineficiencias técnicas que de repente se dejaban escuchar no desmerecían para nada la gloria de la banda. Una colección de Grandes Exitos tocados en vivo.

A estas alturas, que podía salir mal en una banda que tenia todo para ser LA BANDA reconocida en todo el mundo como el referente del metal hispano?

El factor humano.

Dentro de la banda coexistían 2 bandos. Dispares como el día y la noche; y tozudos ambos de singular manera. Sus diferencias fueron el caldo de cultivo para el sabroso sonido de la banda. Sus diferencias fueron también la causa de su fin.

Sus primeros tres discos, cada uno mejor que el anterior, se vieron coronados con el álbum en vivo. Excelso!

Luego, en 1985 sacaron “En un lugar de la marcha” el cual, aunque tiene temas imperdibles, no es tan redondo como los otros tres anteriores. Algo comenzaba a agrietarse en el interior de la banda, y la música lo resentía.

“Tierra de Nadie” de 1987, fue el último álbum de Barón Rojo manufacturado por ese cuarteto de oro. Fue un álbum difícil de grabar. Pero de la dificultad brotó el genio, y al final fue el último gran álbum de la banda

Musicalmente hablando, los Barones no eran nada fuera de este mundo. Pero tenían dos cositas fundamentales que los destacaron de entre las demás bandas: creatividad e inspiración, y las aportaron ambos bandos a manos llenas. Se desbordaron como una cerveza al servirla en una pinta, burbujeante y deliciosa, pero conforme se iba agotando el gas, a lo que salía de la botella le faltaba algo. Si a esto le agregas la disparidad de personalidades entre los hermanos De Castro y la dupla Sherpa/Hermes, el coctél era bien predecible. Lo primero que comenzó a sufrir fue la calidad de la música. En “No Va Mas” se notó y gacho. Todavía intentaron sacar la nave a flote con “Obstinato”, pero la verdad es que ya estaban tan hasta la madre los unos de los otros, que si bien, el disco no es malo, ni de chiste se le puede comparar con sus primeros tres trabajos. Y despuesito de salir el disco, primero Sherpa, y luego Hermes, salen de la banda. Ese fue el final del Mítico Barón.

A partir de ahí, los hermanos De Castro han tratado de mantener vigente a un Barón Rojo que ya no es Barón Rojo. Siguieron haciendo discos durante los años noventa, y la primera década del siglo XXI. Fue notoria la falta de algo cuando sacaron un disco de covers y después su personal versión del “Tommy” de The Who, al que titularon “Tommy Barón”. No son malos músicos, y la música que hacen tiene mojo. Pero ya no le hace justicia a la leyenda del Barón Rojo.

En 2010, el anuncio de una gira de Barón Rojo con su alineación original; Carlos, Armando, Hermes y Sherpa, conmocionó las redes sociales. Para ese entonces el metal y el Hard Rock en español habían evolucionado una inmensidad, y bandas  con identidad y buena música habían surgido de todos los rincones de la Madre España y de la América del Sur, México incluido. Aún así, la reunión de Los Barones fue una fiesta que se celebró a tope. Sus directos fueron harto emotivos, y si la edad les había ya pasado factura (cosa que se notaba) hubo cierta magia salida de las almas de los músicos que volvió inolvidables esas noches.

Todo mundo se hincaba a rezar por que Los Barones no se separasen. Que compusieran nueva música y siguieran trabajando juntos. El filme “Barón Rojo, La Película”, nos hizo entender que el Barón no iba a remontar su vuelo nuevamente. Al menos el Barón de a deveras. Porque lo que hacen Armando y Carlos de Castro es presentar en los escenarios su visión de lo que fue Barón Rojo. En estos pandémicos tiempos, Sherpa y Hermes han puesto a rodar un proyecto al que llaman Los Barones. Nel.Tampoco aquí está el espíritu de esa mítica banda.

Barón Rojo fue una banda que desgraciadamente ya no existe. Fue una banda que puso el ejemplo de lo que se podía hacer. Ellos lo hicieron. Sudaron y se lo curraron. Pero el sueño se ha terminado. Afortunadamente, la música es eterna.

!Larga Vida al Barón Rojo!!!