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La Importancia de llamarse Héroes del Silencio

La Importancia de llamarse Héroes del Silencio

Se acaba de estrenar en Netflix el documental sobre Héroes del Silencio, la banda que es considerada la más grande del rock iberoamericano, y con justa razón. Lo que ellos hicieron, no lo ha hecho nadie en España ni en Latinoamerica. Hasta ahora.

El documental, ¿es bueno?¡Es buenísimo!!!. Cuénta la historia de la banda desde el principio, y es generoso en detalles. Está narrado por la propria banda: Enrique, Juan, Joaquín y Pedro. Y tuvieron el buen gusto de incluir a Alan Bugouslavsky, guitarrista mexicano que estuvo con ellos a partir de la gira de “El Espíritu del Vino”.  Y si, por fin ellos cuentan de viva voz que fue lo que los hizo separarse en el otoño de 1996, en medio de una exitosísima gira, en una noche en L.A., California; sacudiendo al mundo del rock y dejando a sus fanáticos desorientados y preguntándose qué pedo????”.

Los Héroes se construyeron un nicho en el mundo del rock, a punta de partírsela día a día: ensayando, componiendo, grabando y girando. Hicieron de la furgoneta su recamara; de la carretera su oficina, y de los conciertos su modo de vivir. Como todos los realmente grandes, difundieron su música y perfeccionaron su ejecución arriba de los escenarios. Here, There and Everywhere. Primero fue España, luego se recorrieron toda Europa varias veces, siguieron por México y Latinoamérica, y estaban en el intento de comerse a E.U. …y entonces decidieron dejarlo.

Se fueron. Cada uno siguió su camino sin voltear atrás, y dejaron para la posteridad un muy buen disco debut y tres joyas del rock cantado en español. Dejaron también un hueco que, 25 años después, no ha llenado nadie. Porque después de ellos, no ha habido otra banda que tenga tal nivel de difusión y éxito cantando el rock en la lengua de Cervantes. Y no, no se equivoquen: ni Caifanes, ni Maná, ni Café Tacuba han hecho varias giras completas en garitos y estadios por toda Europa. Punto.

En febrero de 2007, las hordas de fans que gimoteaban por vivir en un mundo sin Héroes, se quedaron boquiabiertas cuando Enrique, Juan, Joaquín y Pedro anunciaban su regreso a los escenarios para una gira de 10 fechas a lo largo del mundo. Por motivos de trabajo, yo estuve todo ese febrero en el País Vasco, me toco escuchar la noticia en mi hotel, con el alma mojada de rioja (ese vino tan sabroso que solo se da en esa región del mundo), y mi corazoncito rockero enloqueció al conocer la noticia. Todo mundo rezábamos porque esta reunión tuviera una continuidad….pero nel. Los cuatro lo dijeron: esa reunión fue para hacer las paces entre ellos y cerrar con broche de oro una historia musical impoluta. Y nuevamente, ese hueco que dejaron, no lo ha podido cubrir nadie.

Pero ¿que hay en la música de los Héroes del Silencio que los volvió tan indispensables y tan difíciles de igualar?

El trabajo de dos genios cuya sinergia creó un sonido aplastante y en constante evolución.

Juan Valdivia es un músico con una capacidad enorme para exprimir la armonía de un acorde, ya sea con la guitarra limpia o con la distorsión. “Entre dos tierras” su canción más conocida, es el ejemplo perfecto de la habilidad de Juan para puntear cuatro acordes de manera diferente en cada vuelta, haciendo que todo tenga sentido y se vuelva emocionante. Su estilo fue bien novedoso: la maestría con que usaba el delay y el reverb para darle a su sonido la cristalina distorsión que era furia y melodía al mismo tiempo; ¿quién la iguala? Y su técnica para hacer arpegios con la pua, es sublime. Sus riffs con distorsión: pura sabrosura.

Enrique Ortiz, por su parte, aporto a la banda un conjunto de influencias musicales apartadas del rock, pero que bien utilizadas, le dieron a las melodías de las canciones de los Héroes una emoción picante y diferente.

Joaquín Cardiel y Pedro Andreu aportaron una sección rítmica aplastante, dinámica, y poderosa, sin la cual, rolónes como “Decadencia”, “Nuestros Nombres” o “Deshacer el Mundo” son impensables. No hay que menospreciar su importancia en el sonido de la banda. Pedro y Joaquín son tan Héroes como Juan y Enrique

En el terreno de las letras Enrique, lector empedernido desde pequeño, era El Rey. Sus letras le devolvieron al rock cantado en español el respeto que se merecía. Sus metáforas son deliciosas; y letras como las de “Tesoro”, “Despertar”, “Agosto”, “Sirena Varada” o “La Chispa Adecuada” son hermosas y dolorosas al mismo tiempo.

La suma de todo esto es lo que hizo a los Héroes tan grandes. Y repito, ese nicho que ellos dejaron vacío nadie ha tenido los tamaños para ocuparlo.

Enrique Bunbury se volvió tremendamente exitoso después de los Héroes del Silencio. Pero tengamos en cuenta que el enfiló sus naves a otros mares. El mismo ya no se considera un rockero. Y está bien, es su decisión. Un punto más que reafirma lo antes escrito: en el rock cantado en español no ha habido otra banda que haya llegado a donde llegaron los Héroes del Silencio. Porque lo que Enrique Bunbury hace actualmente (refriteandose las canciones de los Héroes) no es rock. No es malo, y calidad la tiene a borbotones. Pero se me figura lo que está haciendo Paul Stanley con su “Soul Station”. Es otra cosa, no es rock. Y no me malinterpreten. Yo celebro que tanto Paul como Enrique, y un madral de músicos se mantengan haciendo música. Se agradece.

A falta de Héroes….

Desgraciadamente, el relevo generacional esta medio jodido. Bueno, hay ciertos diamantes que deberían conocer, porque son la esperanza de la música ruda y hecha con el corazón. Pero de ellas volveré a escribir hasta la próxima semana.

Hoy, les dejo el mal consejo de recetarse este documental “Heroes: Silencio y Rock & Roll”, luego reviéntense varios de los conciertos no oficiales que en las últimas semanas han subido al You Tube (con muy buena calidad de audio y video), y si la noche les da tiempo, véanse los oficiales. Gocen de esta banda, tan denostada en su tiempo, quesque porque eran un montaje. No mamen!. Chingos de banditas hoy en día quisieran tener la contundencia que tenían los Héroes.