El juguete Avalancha era extremo y muy entretenido
La diversión es algo de suma importancia para el desarrollo de cualquier niño de manera que es responsabilidad de los padres que sus pequeños sean expuestos a experiencias estimulantes. Ahora bien, un elemento que suele ser ignorado pero que debería ser tomado en cuenta todo el tiempo es la seguridad a la hora de jugar. En este sentido merece la pena escoger juguetes que no solamente entretengan sino que además no expongan a las criaturas. En la década de los noventas se contaba con una opción sin precedentes. Hasta los adultos querían formar parte de la diversión. Era una verdadera locura.

La patineta Avalancha fue un éxito desde el primer momento, vale la pena acotar que fue el juguete favorito de los niños por casi ocho años continuos y esto era evidente en las cartas que los más pequeños redactaban en navidad en las cuales pedían encarecidamente que Papa Noel les trajera una de estas. Era en lo único que podían pensar.

Hay que hacer un alto para tocar algunos puntos importantes sobre el diseño de este juguete: En primer lugar era una patineta relativamente ancha lo que se traducía en que mantener el equilibrio no iba a ser una limitante a la hora de usarla. Además de lo anterior tenía un volante que le permitía al piloto dirigir la operación en cualquier momento que hiciera falta.

Uno de los elementos más poderosos que Avalancha tenía a su favor era que hacía que los niños se reunieran para poder jugar. Era frecuente que pudiéramos ver cómo los infantes se dirigían a las colinas más altas para hacer competencias entre ellos. Aquellos días de verano parece que nunca más volverán.

La verdad es que también acontecían muchos accidentes pero estos estaban limitados a pequeños rasguños y a golpes que no significaban nada para la salud de los menores.
