El artista peruano Bens Pop convierte lo íntimo en canciones en su nuevo álbum ‘Menos es más’

Menos es Más es el nuevo álbum de Bens Pop, proyecto del músico y productor peruano Bencio Lingán. Sus nueve canciones parten de una materia bastante humana y reconocible en cualquier parte del mundo, el amor, las relaciones complicadas, la nostalgia, el despecho y los cambios que dejan ciertas experiencias. El disco toma esas emociones y las lleva hacia un pop abierto a distintas referencias del rock argentino, mexicano y español, con una escritura que busca mantener cerca la experiencia personal.

El título también plantea una idea que atraviesa la forma de construir el álbum. Lingán trabaja con canciones que nacen de historias y emociones concretas, y después amplía sus posibilidades durante la producción. Esa búsqueda alcanza uno de sus puntos más particulares en el uso de inteligencia artificial, empleada para incorporar instrumentos difíciles de registrar en un home studio, entre ellos trompetas, violines, cellos y algunos sintetizadores. La tecnología entra entonces en una conversación con el oficio del productor y con las decisiones que definen la identidad de Bens Pop.

La historia del disco también cambia de escala cuando aparecen canciones vinculadas a momentos específicos de la vida de Lingán. «Julieta Punk», dedicada a su hija recién nacida, introduce una forma de afecto distinta dentro del repertorio, mientras otras composiciones se acercan al desamor y a las heridas que dejan ciertas relaciones. «Café Alternativo» concentra esa faceta más áspera con una frase que resume buena parte del tono emocional del álbum, «Aunque duela menos, la herida es un veneno». El resultado permite pasar de la ternura al desencanto sin abandonar el lenguaje pop que articula el proyecto.

Para quienes llegan a Bens Pop desde fuera de Perú, Menos es Más puede funcionar como una puerta de entrada a la sensibilidad de un músico que lleva años moviéndose entre composición y producción. El álbum habla desde experiencias personales, pero también registra una etapa de cambio en la forma de hacer música independiente, cuando un estudio doméstico puede incorporar herramientas que antes estaban fuera de alcance. En ese cruce entre intimidad, pop y tecnología aparece la historia que Bencio Lingán está contando ahora, canción tras canción.