Jimi Hendrix estaba dispuesto a pagar por un buen auto
Hay algo en el diseño de los autos que los convierte en piezas delicadas e interesantes. No es sorprendente que muchos opten por nunca conducir determinados modelos sino que los reservan en lugares en los cuales pueden ser admirados por otros amantes de los motores. Lo anterior es algo que resulta tentador para los artistas; especialmente para los músicos quienes se caracterizan por manejar egos bastante altos. El día de hoy conoceremos más detalles sobre la intrincada vida de Jimi Hendrix quien hasta la fecha es uno de los cantantes más respetados dentro del mundo de la música. Nadie es capaz de dudar de su talento.

Hendrix proviene de una familia en la cual tener docenas de autos modernos no era una opción y por eso de niño pasaba la mayor parte del tiempo revisando revistas y yendo a talleres mecánicos en los cuales podía por lo menos estar cerca de estas fieras de metal.

Luego de convertirse en músico y tras ganar fama y dinero comenzó a invertir en una pasión que había mantenido suprimida por décadas y así fue cómo comenzó a reunir dinero y a comprar autos cada vez más llamativos. Su afición por los modelos deportivos era algo que no podía ocultar ante los medios de comunicación.

El Corvette C3 del año 1969 es reconocido como el coche favorito de Hendrix, de hecho, hasta sus amigos más cercanos han podido confirmar esta premisa puesto que el hombre invertía casi todo su tiempo libre en restaurar lo que hiciera falta en este vehículo y cuando terminaba con eso se iba de paseo.

Hay quienes aseguran que gracias a ese coche también era factible que pudiera conocer mujeres lindas con quienes salía. El efecto que tiene en los demás un hombre con coche es algo que no podemos negar ni en el pasado ni hoy.
