Keith Moon era exuberante con otras cosas más que con la batería.
No todo lo que brilla es oro, dicen muy sabiamente los que más experiencias tienen. Y es que con el pasar del tiempo, con la práctica, con solo ver de manera reflexiva y analizar cualquier situación, se tiene un buen porcentaje de interpretación real y madurez de evidenciar una u otra situación con la valiosa capacidad de ver más allá de lo que a simple vista se puede recibir. Algo que muchos otros deciden resumir en una valiosa palabra: “experiencia”; y que sin duda en el ambiente musical tiene mucho que ver, pero también en la vida misma, en las situaciones propias que se desencadenan.
Esto es válido para muchas situaciones, pero para hablar de algo en concreto, vale la pena reseñar lo que es la vida de los músicos, y en especial de los pertenecientes al género del Rock. Y es que si nos dedicamos a ver la extravagante y desesperada vida que llevan los famosos, más los gustos a los que están acostumbrados, y la forma de vida, pudiéramos decir que realmente es un desorden, más con el hecho de que viven alojados en distintos lugares del mundo y acostumbrados a contar con servicios de terceros, algo que pudiese a veces mal acostumbrarlos.

Sin embargo, por ser artistas y famosos no todo el mundo estaría dispuesto a soportar cualquier tipo de cosa. Y tanto es así que aunque una afamada cadena hotelera como lo es Holiday Inn¸ estaría acostumbradas a las excentridades y modo de vida de los artistas, parece que con el famoso baterista Keith Moon de la banda “The Who”, quien ganaría múltiples reconocimiento por su exuberante y a la vez innovador, pero también destructivo modo de tocar la batería; no solo sería exuberante para tocar sino también para muchas cosas y tanto es así que Holiday Inn se vió en la obligación de prohibir no solo a él sino a todo la banda The Who, de poder hospedarse en cualquiera de los hoteles pertenecientes a su cadena, en cualquier parte del mundo, y de forma vitalicia ya que tenía antecedentes de eventos destructivos.
