La década de los noventa estuvo marcada por una serie de cosas muy importantes entre las cuales destaca el hecho de que todos querían estar a la moda. Lo anterior no aplica exclusivamente para el apartado de la ropa sino que además era frecuente que pudiéramos ver hasta a las chicas comprando lo último en accesorios para el hogar. No había excusas para no estar a la vanguardia y con los teléfonos móviles sucedía exactamente lo mismo; era asombroso. La tecnología estaba en su máximo apogeo y todos podían por lo menos observar los inventos apenas estaban disponibles en el mercado.

Motorola seguía dando de qué hablar y es que para ese momento era prácticamente la única compañía que se encargaba de la manufactura en lo que a telecomunicaciones se refería razón por la cual los medios de comunicación estaban atentos a cualquier anuncio. Cuando se hizo el lanzamiento del StarTAC fue increíble.

Este nuevo teléfono móvil era mucho más liviano que su predecesor pero no se trataba de algo netamente mecánico sino que además era mucho más funcional. Aquellos que adquirían este celular tenían la opción en enviar mensajes de texto lo cual era básicamente impensable hasta la fecha.

A lo anterior tenemos que sumarle algo un tanto peculiar y es que si tenías uno de estos StarTAC era más probable que consiguieras una cita. La explicación reside en el diseño compacto que te hacía parecer mucho más productivo e interesante. Llegó a formar parte de una norma no escrita que todos los empresarios tuvieran este celular.

De acuerdo con los expertos en el tema Motorola apostó bastante con este diseño y para sorpresa de los ejecutivos de la marca todo salió muy bien. Ya para este momento se veía venir que la empresa se convertiría en una de las más importantes de los últimos años.