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El día más triste para el Rock and Roll

El día más triste para el Rock and Roll

La fiebre del rock and roll era un padecimiento que iba en aumento en Estados Unidos y una estrella como Ritchie Valens, quien comenzaba a compartir el colosal talento y la luz que les guiaba en camino. Sin embargo, el 3 de febrero de 1959, el destello de la música y del público se apagó tras una tragedia que cobró su vida.

De raíces mexicanas, Ritchie tuvo interés por la música desde que tenía cinco años y su padre lo impulsó a tocar la trompeta, la batería y la guitarra. Siendo zurdo, en la adolescencia se adaptó a las cuerdas diestras y dar un salto a los escenarios a los 16 años.

Sus sonidos llevaban consigo una mezcolanza de música tradicional mexicana, música flamenca y R&B, lo cual sedujo a  Bob Keane, propietario y presidente de la compañía Del-Fi Records, quien lo descubrió en 1958 en un local de cine en San Fenando.

En tan sólo un año, Valens logró robarse el corazón de los grandes del rock, del público en general y de las listas de popularidad con canciones como DonnaCome On, Let’s GoLittle Girl y la canción que hizo suya: La Bamba.

Sin embargo, un año más tarde, después de convertirse en un músico trascendental a la temprana edad de 17 años, Ritchie tomó una mala decisión; viajar en avioneta para llegar a Moorhead (Minnesota), junto a otros prometedores personajes del rock, Buddy Holly y The Big Bopper. 

El 3 de febrero, Valens perdería la vida en un aparatoso accidente, cuando dicha avioneta se estrelló, sin dejar sobrevivientes.

Sin embargo, no cabe duda que la música vuelve inmortales a los hombres, por lo que el día de hoy, recordamos el innegable talento, carisma y pasión que Ritchie Valens entregó en cada una de sus piezas, creando la música que serviría de inspiración a grandes iconos de la música contemporánea, como Carlos Santana.