Kurt Cobain era como un niño a la hora de comer

Cuando pensamos en nuestras estrellas favoritas del rock por lo general se crean imágenes en nuestra mente que no son precisamente agradables, es decir, pensamos en sujetos que tienen un pésimo carácter de forma que la situación se puede llegar a tornar bastante negativa. Pues bien, de acuerdo con aquellos que se consideran expertos en el tema de las relaciones interpersonales la clave para conocer realmente a alguien reside en ver cómo se desenvuelve cuando está comiendo con sus familiares o amigos. Esto resulta tan personal que todos esos detalles que te interesan tanto van a salir a la luz. Sólo presta mucha atención.

Esto lo han confirmado incluso sus familiares más cercanos y es que causa mucha impresión porque a simple vista no lo parece pero Kurt Cobain se comportaba como un niño a la hora de comer. Sus gustos no eran para nada sofisticados y por supuesto que eso formaba parte de su encanto.

Los macarrones con queso eran los favoritos de Cobain. Dicen que cuando se iba de gira junto a la banda los organizadores de los diferentes conciertos tenían que garantizarle este platillo en cualquier momento del día porque de otra manera el cantante era capaz de negarse a llevar a cabo la presentación.

La cerveza solía acompañar a la pizza en aquellas noches en las cuales Kurt optaba por quedarse en casa. No era un hombre muy extrovertido pero cuando llegaba el comento de comer prefería estar en compañía de alguien para conversar. Como se puede ver se trataba de una personalidad bastante transparente.

El gusto por estos platos que parecen infantiles lo heredó de su madre quien siempre se caracterizó por no querer pasar mucho tiempo en la cocina razón por la cual hacía que todos en el hogar se alimentaran con macarrones y pizza. Kurt tuvo mucha suerte.

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