Bill Bruford o el hombre que está hecho de muchos ritmos

Es natural que los que se dedican a la música en algún momento sientan que ya todo está hecho y que por esa razón no tienen una oportunidad de innovar pero la realidad es que eso es un fenómeno subjetivo que necesitan superar para dar a conocer todas esas potencialidades que se guardan en su interior. Para comprender mejor de qué se trata todo esto merece la pena que nos dediquemos un poco a conocer la trayectoria de Bill Bruford quien en múltiples oportunidades ha confesado que no tenía ni la más remota idea de lo que iba a hacer con su vida.

Bruford formó parte de muchas agrupaciones pero en ninguna de ellas había conseguido desplegar sus alas o lo que es lo mismo: No se había dejado ver como realmente era. Una de las cosas que él sentía que lo limitaban era el hecho de que también sabía de jazz.

Curiosamente fue ese último detalle lo que le permitió crear un verdadero sello que años más tarde lo llevaría hasta donde se encuentra el día de hoy. Bill es una especie de referencia obligada para los que se están convirtiendo en bateristas.

Es bien sabido que los encargados de la batería en una banda de rock tienen la inmensa responsabilidad de guiar a los demás interpretes durante la ejecución de la pieza musical pero a diferencia de otros géneros aquí no hace falta que sean tan rígidos, conviene que se suelten un poco en algún momento de la canción.

Pues bien, Bill era un experto cuando de ser espontáneo se trataba y lo más irónico es que era bastante difícil que este hombre pudiera compartir todo lo que sabía con los demás puesto que ese tipo de enseñanzas son muy difíciles de transmitir. Bruford es toda una institución.

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