Soda Stereo – De música ligera: Video + Letra + Historia

¿Has escuchado Soda Stereo? Claro que sí, ¿cómo no ibas a hacerlo? Y si no lo has hecho entonces corre y busca a este grupo argentino tan tremendamente bueno que aunque Cerati, su vocalista ya no se encuentre con nosotros igual han dejado un legado impresionante y sus canciones siempre perdurarán en nuestros corazones. Justamente De música ligera es el mayor de sus éxitos y en cualquier lugar que la pongan las personas dejan de hacer lo que están haciendo y corren a cantarla a todo pulmón porque si la escuchas o la conoces sabrás el poder que tiene esta tonada.

De música ligera es una canción escrita por el cantante Gustavo Cerati e interpretada por la banda argentina Soda Stereo, grabada y lanzada en el primer semestre de 1990 como el segundo sencillo de su quinto álbum de estudio, Canción animal. Hasta el día de hoy representa el tema más conocido, popular y emblemático del grupo, siendo asimismo la interpretación más reconocida del rock argentino, cuya influencia musical ha sido notable en la historia de éste desde hace más de dos décadas ya que es considerada un himno del rock en español.

Fue con esta canción con la que Soda Stereo culminó el legendario último concierto de la banda (El Último Concierto), tras el cual la banda se separó luego de 15 años juntos. Al finalizar el tema, Cerati, evidentemente emocionado, dio un agradecimiento a todos los fanáticos y colaboradores que, de una u otra forma, hicieron posible su éxito y al finalizar pronunció la emblemática y —a partir de ese momento— famosa frase, “gracias… totales“. Este momento es recordado como uno de los más emocionantes de la historia de el rock latino y la música latina en general de todos los tiempos.

Letra:

Ella durmio al calor de las masas
y yo desperté queriendo soñarla
algún tiempo atrás pensé en escribirle
y nunca sortié las trampas del amor

De aquel amor de música ligera
nada nos libra, nada mas queda

No le enviaré cenizas de rosas
ni pienso evitar un roce secreto

De aquel amor de música ligera
nada nos libra, nada más queda

La letra de “De música ligera” es sorprendentemente corta, de apenas ocho versos. Su significado es críptico e intencionalmente ambiguo: un amor de música ligera, que Cerati recuerda como algo terminado («nada más queda»), pero también como una presencia permanente («nada nos libra»).

En los dos primeros versos, Cerati cuenta que mientras ella dormía «al calor de las masas», él despertaba «queriendo soñarla». La expresión es bellísima y compleja: señala el desencuentro de seres que están en mundos opuestos (sueño y vigilia), pero al mismo tiempo el deseo de soñar del que se ha despertado, para poder reunirse con ella en su propio sueño. Señala también la inconsciencia de ella, adormecida por el efecto de las masas, frente a la lucidez de él, que no puede evitar haberse despertado y ver los hechos como son.

Luego dice que «algún tiempo atrás pensé en escribirle», pero misteriosamente informa que no pudo sortear «las trampas del amor». Sin embargo la canción misma es una forma de decirle aquello que no pudo debido a «las trampas del amor».

Finalmente Cerati les dice a todos que no va a enviarle «cenizas de rosas», pero que tampoco piensa «evitar un roce secreto», confirmando el sentimiento dual que le despierta «aquel amor de música ligera».

Si nos quedáramos con este análisis, seguramente pensaríamos que Cerati habla de su relación con una mujer. Sin embargo, la letra es mucho más profunda. El término “Música ligera” es una de las clasificaciones de música establecidas por Theodor Adorno. Adorno describe a la música ligera como un producto de la industria, como un mulador cultural. Lo que normalmente se llama “música comercial”. De esta forma, podríamos pensar que lo que Gustavo explica en su canción es la relación que se da entre el oyente y esa “música ligera”. Visto desde este punto de vista, la letra, aparentemente sencilla, se vuelve una obra de arte que crítica a la música desde la música.

Haciendo referencia al tema y la letra, Gustavo Cerati dijo en una oportunidad:

Mis padres tenían una caja de discos que se llamaba Clásicos ligeros de todos los tiempos donde había música de películas, obras clásicas y de todo, mezclando Mozart con Ennio Morricone. Esas palabras me habían pegado mucho y a mí me quedó sonando siempre la frase de “clásicos ligeros”. ¡Todo el tiempo vuelvo a lo que hacía cuando era chico! Es un momento en el que salieron muchísimas cosas: ideas musicales, yeites con la guitarra y cosas que ahora no se me ocurriría hacerlas. Por otro lado, había participado en el disco Conga, de Daniel Melero, tocando en un tema que se llamaba “Música lenta” que decía: “serán los efectos de la música lenta”. Y fue como una especie de respuesta velada, porque me impulsaron esa misma canción y los efectos de la música lenta. Después me acordé de los clásicos ligeros y de la música ligera, y empecé a escribir sobre lo que significaba un poco la idea del pop. Por un lado, no podés zafar de ello y siempre está bueno escuchar una canción así, donde no tenés ni qué pensar, porque simplemente está y te arrasa. Por otro lado, no es que te quede tanto, sino que es sólo un momento en la vida. Fue uno de los temas más instantáneos que tuvimos con Soda Stereo. Fue llegar a la sala, empecé a tocar el riff, y salió. Musicalmente, lo creamos los tres. La letra la escribí ahí mismo, no entera, pero parte sí. La mayoría de las veces la motivación para escribir, la inspiración, te sale de la misma música. La misma música tiene los ingredientes necesarios a la letra, hay algo de lo que me está hablando la música. En este caso era lo más liviano y lo más pop que podía imaginar, era como una canción que había estado guardada durante mucho tiempo ahí. Lo primero que siempre escribo es el estribillo, que aquí fue: “de aquel amor de música ligera”. Después habla de la música en sí: “ella durmió al calor de las masas y yo desperté queriendo soñarla”. ¡Es eso, es la música hablando! Entre nosotros sentíamos y sabíamos que ese tema iba a reventar. A veces lo sentís eso. Y por la forma tan instantánea en que salió fue como si la hubieran tocado diez mil grupos antes. Quizás no fue así… ¡la tocaron diez mil grupos después!

 

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