Esta es la oscura historia de John Frusciante (RHCP)

Muchos extrañamos al mítico guitarrista de los Red Hot Chili Peppers, John Frusciante, muchos dicen que fue el alma-adn de todos esos funky-riffs que en muchas ocaciones nos hizo bailar

Las grandes leyendas del Rock and Roll irónicamente comparten una adicción de la cual parece surgir su gran talento y a la vez sus mayores conflictos: las drogas. Dentro del universo de este género musical se tiene la creencia de que es necesario destruir para poder crear. Existen quienes les gusta pensar que el lazo que hay entre los estupefacientes y los músicos más legendarios es lo que los convierte en seres radicales, contestatarios; aunque la verdadera protesta transgrede y es enérgica, quizá, para ellos, la mejor forma de aceptar que no están de acuerdo con lo que les rodea es al verse inmersos en otra dimensión, o al intentar comprender esta atrofiada realidad desde un estado de consciencia alterado.

John Frusciante, el mítico guitarrista de los Red Hot Chili Peppers, es una prueba de que la destrucción trae consigo un renacer —si es que se controla a tiempo—, al igual que David Bowie o Iggy Pop, Frusciante se sumergió en la experiencia psicodélica para encontrar su verdadera vocación, y exploró los rincones más inhóspitos de la mente humana a través de estupefacientes.

En 1988, los Red Hot Chili Peppers atravesaron un oscuro episodio tras la muerte de Hillel Slovak —primer guitarrista de la banda—, luego de mantener una fuerte adicción a las drogas, fue encontrado muerto en su apartamiento el 25 de junio del mismo año, esto impactó tanto al baterista Jack Irons que dejó la banda después del trágico suceso.

Luego de un vago proceso de selección, Michael “Flea” convenció a Anthony Kiedis de unir a Frusciante a la banda, y fue así como se concretó la alineación que hizo estallar todo: Kiedis, Flea, Chad y John grabaron “Mother’s Milk” en 1989, un álbum que fue aceptado por la crítica británica y norteamericana enseguida; aunque todos ignoraban las adicciones de Frusciante o, al menos, pensaban que era algo que tenía controlado.

John Frusciante mantenía una adicción a la cocaína desde los 17 años que de manera progresiva aumentó en cuanto tuvo las posibilidades de obtener todo con un sólo chasquido de dedos. Para 1990 se encontraba sumergido en fuertes problemas de adicción a la heroína, una droga mucho más delirante y peligrosa, lo cual despertó la angustia de Anthony, pues temía que la historia se volviera a repetir.

El álbum “Blood Sugar Sex Magik” llegó en 1991 y todo parecía tomar su rumbo aún con las adicciones de John; sin embargo, la banda perdió el control cuando éste abandonó al conjunto ese mismo año a la mitad del tour que promovía su nuevo disco. La abrumadora situación de la fama y el éxito inmediato condujeron al guitarrista a que iniciara su declive emocional.

La adicción a la heroína trajo consigo dos álbumes que John produjo como solista: “Niandra La Des and Usually Just a T-shirt” y “Smile From The Street You Hold”, y un tercero que fue retirado del mercado debido a la inconformidad del músico; de manera instantánea, Frusciante comenzó a pudrirse en cuerpo y alma por lo que adquirió un siniestro aspecto, como el que caracterizaba al diamante demente Syd Barret, de pronto sus dientes se encontraban en un estado de putrefacción, sus brazos lucían como los de Iggy Pop a los 50 años e incluso los tatuajes que llevaba en el brazo comenzaron a deformarse.

Dave Navarro, guitarrista de Jane’s Adiction, sustituyó de manera momentánea a John, y con él grabaron “One Hot Minute” (1995); sin embargo, Navarro abandonó la banda por diferencias creativas con Anthony. Después, Frusciante volvió por completo recuperado, dejó el look de Syd Barret y anunció el regreso de su talento y su nueva dentadura con “Californication” (2001).

Durante ese lapso de ausencia, en 1994 para ser exactos, Frusciante concedió una entrevista a VPRO en la cual se muestra el lado más oscuro del guitarrista, frente a la cámara y súbitamente colocado confesó que su amor por las drogas se debía a la exclusión que sentí del mundo exterior, ya que no congeniaba con los ideales de su entorno y su sobriedad, es por ello que al explorar el universo del Rock and Roll encontró un refugio, un determinado grupo de personas que compartían ese malestar existencial que le agobiaba.

En esa entrevista Frusciante aceptó su adicción a la heroína, su admiración por David Bowie y su dependencia a la cocaína.

“Pensaba que David Bowie hacía las cosas más locas cuando estaba bajo los efectos de la cocaína, esa sensación y todas esas cosas son la razón por la cual me metí de lleno en el Rock and Roll, la bisexualidad y las drogas eran las dos cosas que relacionaba con el género (…) Ese era el mundo que yo sentía dentro de mí, algo que no sucedía cuando estaba en la escuela, eso me hacía sentir que no tenía ninguna razón para existir. Dentro del Rock and Roll eso era cosa de todos los días y me dio una razón para seguir, sentir que pertenecía a un lugar donde otra gente experimentaba los mismos sentimientos que yo sobre la vida”.

John Frusciante dejó a los Red Hot Chili Peppers después de haber hecho “Stadium Arcadium” (2006), al parecer, Flea negoció un posible descanso pero para John era el mejor momento de la banda y no le pareció correcto, así que decidió emprender su carrera como solista. Actualmente cuenta con 12 álbumes que ha producido a lo largo de toda su carrera; “Enclouser” (2014) es la última entrega del guitarrista, en el cual muestra una evolución musical muy remarcada por el juego de cuerdas y la fluidez de las melodías, nada parecido a lo que hacía con RHCP.

El gran descanso de los Chilis terminó y con ello se vino una nueva era sin Frusciante, pese al gran éxito de la banda jamás será lo mismo, todos sabemos que algo falta y es evidente, pues cuando tocaba John parecía hablar en un lenguaje particular, le imprimía un sello único y eso es lo que lo hizo trascender. Aunque sabemos lo que son RHCP, nunca debemos olvidar los que fueron al lado de quien los hizo ser. Salve, John Frusciante.

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