Charly se la pasa demoliendo hoteles

Además de la vida del estrellato en el escenario y las luces de los shows, los cantantes también se dedican a otras cosas e intereses que quizás a veces no les agrada decirlo al público pero de todas formas ellos son personas y también tienen gustos y aficiones. Pero definitivamente hay algunos que tienen unas ideas muy locas y se la pasan haciendo cosas que una persona normal no haría pero bueno, al fin y al cabo las estrellas son excéntricas y a veces es su forma de demostrar su personalidad impulsiva y drenar un poco todo el estrés al que se ven sometidos por su carrera. Bueno… Este es el caso de Charly García quien te sorprenderá un poco con lo que él hace de vez en cuando.

Las historias de hotel del explosivo artista son tan variadas como sorprendentes y entre ellas resalta por supuesto la vez en la que se aventó del piso 9 del hotel Aconcagua, en Mendoza, hacia la piscina.

“Cuánto tiene la pileta”, gritó Charly García desde lo alto de la terraza de su habitación. “Tres metros de hondo”, le respondió uno de los trabajadores del lugar. Sin embargo, antes de escuchar que esta recién estaba siendo llenada, el rockero se aventó a la nada.

Pero dicen que hombre precavido vale por dos, por lo que antes de ejecutar su feroz hazaña, el artista aventó un muñeco de madera, el cual se desnucó al chocar en el borde de la piscina. Luego arrojó un muñeco inflable del conocido gato Silvestre que cayó al centro del acuoso blanco del buen Charly, quien luego decidió experimentar la cuestión por sí mismo.

Según el trabajador antes mencionado, este cayó sentado, casi de espaldas. Luego, sonriente y feliz, se lució ante cámaras nadando como si nada hubiera pasado.

Tiempo después, en el 2008, García protagonizó otro incidente en Mendoza que tuvo un final menos feliz. Tras llegar a su habitación con dos mujeres y varias copas de más, el músico habría tenido un altercado con uno de los miembros de su grupo. Luego salió de su suite y comenzó a correr por el pasillo con un extinguidor en las manos, con el que, prácticamente, demolió el hotel.

Tras el escándalo dos patrulleros y una ambulancia llegaron al lugar y el cantante fue inmovilizado y trasladado al hospital y luego a un policlínico, donde pasó algunos días sedado y en observación.

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